"La leyenda del
verdadero amigo"
Dice una linda leyenda árabe
que dos amigos viajaban por el desierto y en un determinado punto el viaje
discutieron.
El otro, ofendido, sin nada
que decir, escribió en la arena:
HOY, MI MEJOR AMIGO ME PEGÓ
UNA BOFETADA EN EL ROSTRO.
Siguieron adelante y
llegaron a un oasis donde resolvieron bañarse.
El que había sido abofeteado
y lastimado comenzó a ahogarse, siendo salvado por el amigo.
Al recuperarse tomó un
estilete y escribió en una piedra:
HOY, MI MEJOR AMIGO ME SALVÓ
LA VIDA.
Intrigado, el amigo
preguntó:
¿Por qué después que te lastimé,
escribiste en la arena y ahora escribes en una piedra?
Sonriendo, el otro amigo
respondió:
Cuando un gran amigo nos
ofende, deberemos escribir en la arena donde el viento del olvido y el perdón
se encargarán de borrarlo y apagarlo; por otro lado cuando nos pase algo
grandioso, deberemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón donde
viento ninguno en todo el mundo podrá borrarlo.
"El error más
grande"
El error más grande lo
cometes cuando, por temor a equivocarte, te equivocas dejando de arriesgar en
el viaje hacia tus objetivos.
No se equivoca el río
cuando, al encontrar una montaña en su camino, retrocede para seguir avanzando
hacia el mar; se equivoca el agua que por temor a equivocarse, se estanca y se
pudre en la laguna.
No se equivoca la semilla
cuando muere en el surco para hacerse planta; se equivoca la que por no morir
bajo la tierra, renuncia a la vida.
No se equivoca el hombre que
ensaya distintos caminos para alcanzar sus metas, se equivoca aquel que por
temor a equivocarse no acciona.
No se equivoca el pájaro que
ensayando el primer vuelo cae al suelo, se equivoca aquel que por temor a
caerse renuncia a volar permaneciendo en el nido.
Pienso que se
equivocan aquellos que no aceptan que ser hombre es buscarse a sí mismo cada
día, sin encontrarse nunca plenamente.
Creo que al
final del camino no te premiarán por lo que encuentres, sino por aquello que
hayas buscado honestamente.
"Para
pensarlo"
Hoy tenemos edificios más
altos y autopistas más anchas, pero temperamentos más cortos y puntos de vista
más estrechos.
Gastamos más, pero
disfrutamos menos.
Tenemos casas más grandes,
pero familias más chicas.
Tenemos más compromisos,
pero menos tiempo.
Tenemos más conocimientos,
pero menos criterio.
Tenemos más medicinas, pero
menos salud.
Hemos multiplicado nuestras
posesiones, pero hemos reducido nuestros valores.
Hablamos mucho, amamos poco
y odiamos demasiado.
Hemos llegado a la Luna y
regresamos, pero tenemos problemas para cruzar la calle y conocer a nuestro
vecino.
Hemos conquistado el espacio
exterior pero no el interior.
Tenemos mayores ingresos,
pero menos moral.
Estos son tiempos con más
libertad, pero menos alegría.
Con más comida, pero menos
nutrición.
Son días que llegan dos
sueldos a casa, pero aumentan los divorcios.
Son tiempo de casas más
lindas, pero más hogares rotos.
Por todo esto, propongo que
de hoy en adelante, no guardes nada “Para una ocasión especial”, porque cada
día que vivas es una ocasión especial.
Busca a Dios, aprende a
conocerle, lee más, siéntate en la terraza y admira la vista sin fijarte en las
malas hierbas.
Pasa más tiempo con tu
familia y con tus amigos, come tu comida referida, visita los sitios que ames.
La vida es una sucesión de
momentos para disfrutar, no es solo para sobrevivir.
Usa tus copas de cristal, no
guardes tu mejor perfume, úsalo cada vez que te den ganas de hacerlo.
Las frases “Uno de estos
días”, “Algún día”, quítalas de tu vocabulario. Escribamos aquella carta que
pensábamos escribir, “Uno de estos días”.
Digamos hoy a nuestros
familiares y amigos, cuanto los queremos.
Por eso, no retardes nada
que agregaría risa y alegría a tu vida.
Cada día, hora, y minuto son
especiales… y no sabes si pudiera ser el último…
Si estas tan
ocupado y no puedes tomarte unos minutos para mandar este mensaje a alguien que
tú quieras, y dices a ti mismo que lo enviaras “Uno de estos días” piensa que
“Uno de estos días” puede estar muy lejos.
"Siete frases para
mejorar la comunicación con la familia"
1.- Te Amo
Ningún ser humano puede sentirse realmente feliz hasta escuchar que alguien le diga: “te amo”. Atrévete a decirlo a la otra persona, a tu cónyuge, a tus padres, a tus hermanos, a tus hijos, si es que nunca lo has hecho, haz la prueba y verás el resultado.
2.- Te Admiro
En la familia, cada miembro tiene alguna cualidad o habilidad que merece reconocimiento: Todos, en algún momento, sentimos la necesidad de que se nos reconozca algún logro o meta alcanzada… ¿Cuándo fue la última vez que le dijiste esto a alguien?
3.- ¡Gracias!
Una necesidad básica del ser humano es la de ser apreciado. No hay mejor forma de decir a una persona que es importante lo que hace por nosotros, que expresarle un ¡gracias!, no en forma mecánica, sino con pleno calor humano.
4.- Perdóname, me equivoqué
Decir esto no es tan fácil, sin embargo, cuando cometas un error que ofenda o perjudique a otras personas, aprende a decir con madurez: “perdóname, me equivoqué”.
5.- Ayúdame, te necesito
Cuando no podemos o no queremos admitir o expresar nuestra fragilidad o necesidad de otros, estamos en un grave problema. No te reprimas. ¡Pide ayuda! Que también son muy importantes las palabras.
6.- ¡Te escucho…háblame de ti!
¿Cuántas veces le has dicho a algún miembro de tu familia: “A ver, háblame, qué te pasa?”. Tal vez muchos problemas y mal entendidos se resolverían si tan sólo escuchásemos lo Que nos tratan de decir.
7.- ¡Eres especial!
Es importante hacerles saber a tus seres queridos cuanto ellos significan para ti.
Ningún ser humano puede sentirse realmente feliz hasta escuchar que alguien le diga: “te amo”. Atrévete a decirlo a la otra persona, a tu cónyuge, a tus padres, a tus hermanos, a tus hijos, si es que nunca lo has hecho, haz la prueba y verás el resultado.
2.- Te Admiro
En la familia, cada miembro tiene alguna cualidad o habilidad que merece reconocimiento: Todos, en algún momento, sentimos la necesidad de que se nos reconozca algún logro o meta alcanzada… ¿Cuándo fue la última vez que le dijiste esto a alguien?
3.- ¡Gracias!
Una necesidad básica del ser humano es la de ser apreciado. No hay mejor forma de decir a una persona que es importante lo que hace por nosotros, que expresarle un ¡gracias!, no en forma mecánica, sino con pleno calor humano.
4.- Perdóname, me equivoqué
Decir esto no es tan fácil, sin embargo, cuando cometas un error que ofenda o perjudique a otras personas, aprende a decir con madurez: “perdóname, me equivoqué”.
5.- Ayúdame, te necesito
Cuando no podemos o no queremos admitir o expresar nuestra fragilidad o necesidad de otros, estamos en un grave problema. No te reprimas. ¡Pide ayuda! Que también son muy importantes las palabras.
6.- ¡Te escucho…háblame de ti!
¿Cuántas veces le has dicho a algún miembro de tu familia: “A ver, háblame, qué te pasa?”. Tal vez muchos problemas y mal entendidos se resolverían si tan sólo escuchásemos lo Que nos tratan de decir.
7.- ¡Eres especial!
Es importante hacerles saber a tus seres queridos cuanto ellos significan para ti.